El físico cuántico, músico, escritor y docente, Alberto Rojo, fue distinguido este viernes con el título de Doctor Honoris Causa, el máximo reconocimiento académico que otorga la Universidad Nacional de Tucumán.
Minutos antes del inicio formal de la ceremonia, dialogó con LA GACETA y expresó la profunda emoción que le genera este reconocimiento en su provincia natal. “Significa un profundo honor y una alegría muy íntima porque yo soy tucumano y la Universidad de Tucumán para mí representa mucho”.
El científico recordó su vínculo personal con la institución y con el sistema educativo público, “Me formé en el colegio universitario, fui a la facultad y además mis padres fueron universitarios; se conocieron en la universidad. Yo debo mi existencia, en cierto punto, a la Universidad de Tucumán”.
En ese sentido, defendió con énfasis el rol de la educación pública en el país. “Soy un producto de la educación pública, y de una educación pública de excelencia. Tiene un rol fundamental en el desarrollo de quienes no fueron beneficiarios de la ‘lotería de la vida’ y es clave para que la sociedad progrese y enriquezca su acervo cultural”, sostuvo.
Consultado sobre el contexto actual y los cuestionamientos al financiamiento universitario, Rojo fue contundente: “Desfinanciar la educación pública es herir a la sociedad, es tirarse un tiro en el zapato. Hay una tradición monumental en Argentina en materia de educación pública que no puede debilitarse, porque es atentar contra la nación misma”.
A la hora de aconsejar a los jóvenes que están definiendo su futuro académico, el físico remarcó la importancia de la formación y la vocación. “Lo fundamental es educarse, con pasión, disciplina y rigor. Estudiar lo que a uno le gusta, porque si uno es muy bueno en algo, hay mercado”.
Sobre la distinción, Rojo rechazó la idea de que se trate de un cierre de etapa. “Es un reconocimiento que me llena de orgullo, pero yo me siento en la mitad del camino. Para mí todo es un nuevo comienzo”, aseguró, al tiempo que destacó la importancia de mantenerse en constante aprendizaje: “Hay que ser estudiante siempre, empezar cosas nuevas cada año”.
Finalmente, al repasar su trayectoria, recordó uno de los momentos más desafiantes de su vida: dejar Tucumán para continuar su formación. “Fue duro irme, extrañaba mucho, pero también fue una etapa muy linda”, rememoró.